viernes, 3 de septiembre de 2021

La introducción del cuento

Una noche,

Todo cambió,

Una voz al oído, 

Me susurró,

“¿Te gusta Flor?”,

Una pregunta tan excitante como atemorizante,

Qué peculiar amalgama, ¿no?

Dicha que reviste usualmente a nuestros más profundos anhelos. 


Guiado como un niño,

Subí esas escaleras,

Las que durante años escalé,

Sin percatarme de que un día,

El enrulado destino,

Me conduciría hacia la puerta de al lado,

Hacia una dimensión,

Que no había transitado. 


Fui para atrás,

Me sentí transportado,

A una fila en la madrugada,

Mi primer sábado,

El día que ideé los más remotos escenarios,

Para volar,

Evadir el entorno,

Del que me sentía marginado.  


La puerta y mi corazón,

Latiendo al compás de unos miedos,

Esos que al cuerpo,

Por momentos,

Lo dejan tieso.


Qué crítico momento,

Cuando no se sabe quien gana,

En la lucha de nuestro cuerpo,

Por evitar el padecimiento. 


Vivir,

Es escapar de ese universo,

Donde hacemos equilibrio,

Habitando conocidas paredes,

Un cubículo dentro nuestro,

Mientras deseo aúlla,

Ansía romper el cascarón,

El que con nuestra permisividad,

Nos hemos dejar puesto.


Pienso que cuando un camino empezamos,

No es un prerrequisito saber que hacer, 

Una vez que al horizonte debamos adentrarnos.


Así fue que corrí el telón,

Ingresé al cuarto.

Luego de incontables palabras derramadas,

De inexperta vacilación,

Compartí con vos,

Ese íntimo momento,

El que más adelante,

Nos parece la introducción del cuento. 


Portando una sonrisa interior,

Bajé las escaleras con un júbilo inédito ,

Finalmente brotó el sentimiento,

El que hasta ese entonces,

En mí persona estaba durmiendo.