viernes, 21 de julio de 2023

Historias mínimas

Un paro de subte, 

Un laberíntico trámite,

Esos momentos,

En que lo intrascendente,

Atenta con sacarnos de quicio.


Ahí mismo,

Lo humano, 

Esa chispa,

Con orígenes tan diversos,

Una mundana charla, 

La sana ironía, 

La risa surgida de la complicidad,

Ante la propia exasperación,

Que origina esos famosos resoplidos, 

Nos aliviana.


Es un momento dentro de una historia mínima,

Una burbuja,

Que aún siendo efímera,

Disuelve la densidad.


Mientras sucede,

Me digo a mí mismo, 

Este momento,

Esta bocanada de argentinidad pura,

No es transcendente.


Pero ya no sé qué es trascendente,

A veces soñamos por años,

Perseguimos con fervor un horizonte, 

Para a mitad de camino,

Cambiar de rumbo. 


De entre tantas personas,

En un vano intento de aferrarme a algo,

Me quede con un arbitrario "Natalia".

Nos despedimos,

Trascendente o no,

Por un día, 

Lo pesado se hizo liviano. 

Horizonte

En ciertos días,

El pasado se personifica,

El deseo no concretado,

Cómo el aire en una húmeda tarde de verano,

Pesa más de lo esperado.


Tiempo y espacio no jugaban a favor,

Sin proponérnoslo, 

Nos embarcamos,

El destino era incierto,

Nada concreto se veía en el horizonte.


En nuestra mirada,

Solo había un oasis,

¿Para qué remar?

Cuando querés permanecer ahí,

En el momento,

Una comunión con la existencia,

Donde nada importa,

Donde todo es presente.


Me di cuenta demasiado tarde,

Cuando amainó mi entusiasmo,

Percibí que estaba agotado,

Exhausto de ir a encontrarte,

Sin llegar a destino.


Las salidas seguían,

Aunque tus pupilas ya no ardían,

Tu precaución marcó los siguientes actos,

Debí saberlo,

Hacía ya un tiempo que, lo nuestro,

Era un fugaz encuentro de cuerpos.


Todo eran excusas,

Mis vanas estrategias,

Encallaban estrepitosamente en la costa,

Me llenó la angustia.


Se fue mi viejo, 

Era el momento de soltar,

El reflejo de lo que anhelaba,

Me lastimaba. 


Aún en ese angustioso clima,

Algo en mi decidió activarse,

A mi pesar,

Abrí camino.


Y así,

La neblinosa nostalgia,

Quedó lentamente a estribor,

No lo sabía,

Pero aún tímidamente,

Emergía una nueva sonrisa.


En Delfos no lo habían anticipado,

Contra todo pronóstico,

Un amor a fuego lento surgía, 

Con creciente nitidez,

Coloridas flores se veían,

Y una dulce voz escuchaba, 

En mi horizonte.