martes, 8 de agosto de 2023

Me desperté el martes en Arcos,

Por más de que evitaba pensar en Ezeiza,

Ya se acercaba la primavera,

Mi desvelo la noche previa lo anticipaba.


La charla con Noe sobre la amistad,

Me había aclarado una verdad que concebí universal,

Compartir no siempre es recíproco,

Cuando el otro amado necesita,

Hay que tocar timbre,

Sin pedido ni conveniencia.


Así lo hice,

Entusiasmado y feliz,

Aún a mi pesar,

Ya que hubiera querido mostrar un manto de tranquilidad,

Pero ante el anuncio de “aterrizado”,

No podía esperar sentado,

Mi estómago centrifugado,

Era el fiel reflejo de lo tanto que quería que estés a mi lado.


La fantasía duró un rato,

Lo suficiente para satisfacer lo adeudado,

Aunque a mi nadie me había preguntado.


Aprecie tu sinceridad a capa y espada,

Pero ante tus acciones me sentí descuidado, 

Tu empatía esta vez de mí se había olvidado,

Mi retrato de nuestra relación,

Tan firmemente asentado,

Quedó de costado.


Aún desorientado,

Me alegró ver tu yo liberado,

Que el velo societario cayera,

Despejando finalmente tus ojos,

Pero no pude evitarlo,

Ante la intensidad de tu deseo,

Aún titilando ante la cercanía de tú emocional intercambio,

Me sentí desplazado,

No podía dormir a tu lado,

Me sentía recreando una ficción del tiempo pasado.


3 AM y aún despabilado,

Errante en la madrugada, 

Enrevesado en mis sentimientos,

Busco la felicidad que brotó más temprano,

Pero a esta hora ya no la hallo.


Ya son más de las 4,

La marea lentamente baja,

Pienso que si algo sucedió ayer,

Fue el fin del mágico “viento de cola”,

Ese fervor inicial que empuja los vínculos humanos,

Pero aunque vayamos para adelante y para atrás,

Queremos ir al mismo lugar,

Aunque sé que en las etapas que vienen,

No hay trucos ni atajos,

En esta relación tendremos que trabajar mano a mano.