sábado, 17 de noviembre de 2018

J.

No es una tragedia,
Ni de los peores dolores de una vida,
Más el desconsuelo domina mi pecho.

Qué será de esa gente que nos toca tan profundo,
Que desaparece tan rápido,
Que se nos escurre de los dedos
Cuando recién empezábamos a disfrutar del tacto.

Quizás debía arder y no durar,
O es la máscara del destino la que me auxilia,
Cual fiel narcótico para aliviar el pesar.

Sí, dicen muchos, es una historia más,
Un capítulo accesorio,
Tan inconveniente como lejano,
Tan fugaz como incomprensible.

Más la conveniencia no es amiga del deseo,
Que cual caprichosa mariposa,
Vuela por los destinos menos pensados,
Recorre los páramos más apartados.

Son curiosos estos momentos,
Únicos en su especie,
En donde los recuerdos de un elefante,
El resueno de la risa de una desconocida
Y una siesta tan heterodoxa como placentera
Parecen calar en lo más profundo de uno.

No hay culpables,
Así es el juego,
A vivir la vida,
A mover de nuevo.