sábado, 30 de mayo de 2020

Uno y los otros

¿Cuál es el balance perfecto?,
El sano equilibrio entre la dedicación personal
Y el cuidado ajeno,
¿Es acaso un fenómeno cultural?,
¿O un mero acto de empatía personal?

Percibimos a “otros” y a los “nuestros”,
La solidaridad no es infinita,
Salvo para unos pocos santos,
Más para el resto,
La moral personal y colectiva se conjugan,
Dando a lugar los más dispares resultados. 

Para escapar olvidamos,
Recordamos un espejismo del pasado, 
Sin los momentos de indecisión,
Sin las noches de tribulación.

La edad trae libertad,
Así como dificultad,
A ganarse el pan,
navegar en alta mar,
Sin brújula que nos indique para dónde avanzar.

Todos somos accesorios,
Un rizo en el lienzo de la vida,
Más bajo nuestra coyuntural temporalidad,
Cómo sujetos cartesianos aparecemos.

Sacarse el peso de encima,
Cómo la bruma del alba,
Surge como lo más conveniente,
Si acaso no miramos atrás,
Si no pensamos más allá.

Hay que elegir un camino,
Ese que traiga paz,
Sin minar nuestra verdad, 
La energía vital,
Alimento de nuestra humanidad.

martes, 26 de mayo de 2020

Pérdida

Día a día
Miramos a nuestro alrededor,
Y las cosas no cambian,
Business as usual,
El mundo luce inmutable.

Nos acostumbramos,
Incluso al cariño,
Pero es así,
Lo cotidiano pierde peso,
Los éxitos,
Esos efímeros momentos de gloria,
Allí descansan nuestros festejos.

Es una lógica a la que es difícil escapar,
Aunque siempre las señales aparecen,
Pueden surgir subrepticiamente,
O dejarnos helados un martes cualquiera,
Una ola gigante,
Que nos revuelca contra el lodo,
Y nos transforma irremediablemente.

Tal como un mensaje bíblico,
En nosotros reverbera,
Del polvo de estrellas venimos,
Y en polvo deveniremos.

domingo, 10 de mayo de 2020

Crecer

Como flecha certera,
Lanzada hacia el porvenir,
Así venimos al mundo, 
Un proyecto, 
Sin forma ni diseño, 
A imagen y semejanza de los progenitores.

Un cóctel genético,
Una aparente tábula rasa
Evidencia de un vivaz deseo,
Consolidado en una materialidad,
Destinada a ser sujeto. 

Cómo mirar a ese chico que una vez fuimos,
Ese infante que solo vivía el hoy,
Parado hacia adelante,
En su presente desafiante
Sin un pasado que rememorar, 
Sin pensar en la mortalidad.

La regresión no sería una bendición, 
La arena cae por una razón, 
Aunque necio sería optar por la negación, 
Perdernos en la masificación,
No emplear el trampolín de nuestro yo.