Día a día
Miramos a nuestro alrededor,
Y las cosas no cambian,
Business as usual,
El mundo luce inmutable.
Nos acostumbramos,
Incluso al cariño,
Pero es así,
Lo cotidiano pierde peso,
Los éxitos,
Esos efímeros momentos de gloria,
Allí descansan nuestros festejos.
Es una
lógica a la que es difícil escapar,
Aunque
siempre las señales aparecen,
Pueden
surgir subrepticiamente,
O dejarnos
helados un martes cualquiera,
Una ola
gigante,
Que nos
revuelca contra el lodo,
Y nos
transforma irremediablemente.
Tal como un
mensaje bíblico,
En nosotros
reverbera,
Del polvo de estrellas venimos,
Y en polvo deveniremos.
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