lunes, 6 de junio de 2022

La historia que no nos contaron

Parado,

En el borde del acantilado,

Me sabía acompañado,

Más me sentí solitario.

 

Me reproché,

Debí haberle enfatizado,

Requería su presencia,

En el crucial momento,

Cuando el martillo diera por finalizado el capítulo,

En el que nunca hubiera querido haberme adentrado.

 

Sin embargo,

Pensé que las palabras,

No siempre son necesarias,

Es que eso tienen de lindo,

Los tiernos saludos de cumpleaños,

Dichos ocasionales saludos espontáneos,

Incluso en el día prefijado,

Nos regocijan,

De un modo inesperado.

 

No lo ignoraba,

Del otro lado,

La tierra no estaba firme,

Aunque no pude evitar sentirme desencantado,

Un pétalo el lunes indicado,

Es más que diez Jardines de Luxemburgo en un aniversario,

Tuve que buscar consuelo en otro lado.

 

La situación me tenía desolado,

Sumado al viaje indeterminado,

Que mis oídos no deberían haber escuchado,

El arpa de mi sensibilidad,

Se había acallado,

El polvo que levantó mi caída,

Me había cegado.

 

Cuando los pasadizos,

Me conducían al corazón de la discordia,

Se me apareció Edipo,

Me susurró que aún no había tragedia,

Tiró el cerrojo que estaba en mi mano.

 

La historia que no nos contaron,

Es que las bonitas mariposas,

Al no hallar el néctar anhelado,

Nos descienden a un plano,

En el que, con nuestro cetro,

Perseguimos una justicia,

Ante la cual el propio Leviatán quedaría anonadado.

 

A tiempo,

Miré el cantero adecuado,

Las flores que tanto anhelaba,

Pronto estarían arribando.

jueves, 2 de junio de 2022

Vuelo

Cuando emprendemos vuelo,

Nuestra voluntad,

Se pone en juego,

¿Será valedero?


El flujo y reflujo de la existencia,

Todo se mueve,

A su propia medida,

Pero esa sensación,

Al tomar las rocas más inmutables,

En la palma de nuestras manos,

¿No es acaso uno de los engaños más placenteros?


Inevitablemente sucede,

Los demarcados senderos del futuro,

Se bifurcan,

Se dirigen a territorios inexplorados,

Incluso hacia destinos que creíamos olvidados.


Adelante y atrás,

Son otro espejismo,

El espacio hecho reloj,

Marcando nuestra posición,

En el ficticio tablero de la vida. 


Dos piedras iguales,

Incluso para tropezar,

Son difíciles encontrar,

Más de pasar,

La famosa parábola no parece encajar,

Si las pensamos como el medio,

Para llegar a nuestro fin. 


Mirando esa cara plateada en la medianoche,

Es posible imaginar el detrás de la señora de los mares,

Aceptar el encalle momentáneo,

Las velas siempre preparadas,

El desamparo,

Es otro farsante,

Al que no debemos creer.