Sí alguna vez escuche de una ley inmutable,
sí hay una regularidad del comportamiento
en el corazón de cada ser vivo impresa
tallada desde los tiempos primordiales
evadir el dolor ella es.
A pesar de nuestro libre albedrío
al más sencillo ser del planeta nos parecemos,
una característica de la vida
impresa en las tablas de la ciencia
nos condiciona en igual medida.
Complejidad creciente de la evolución,
divergencias ha
creado
múltiples facetas del dolor experimentamos
tal que a veces al dolor físico anhelamos.
Los condicionamientos son difusos,
etéreos para el hombre de acción
tenazmente concretos para el timorato,
tenemos margen para maniobrar
no es sano resignar,
dejarnos determinar.
Si hablamos de amor
aquí el temor no es menor
todo lo antedicho se aplica con precisión.
Pueden decir que líquido soy,
que mi consejo contradice a la convención
pero yo no tengo opción
canto mi canción.
Como Buda sabiamente postulo,
el dolor es inevitable
el sufrimiento es opcional,
nuestro problema radica en nuestra intención
no hay promesas en el amor.
Intentamos extender su duración
nunca advertimos la clara lección,
no amamos para permanecer en el amor.
Gozosamente debemos transitarlo
avivarnos con su pujante llama
evitando aferrarnos cadenas de perpetuidad,
sin dolor no hay amor
el sufrimiento ya es nuestra elección.
No hay comentarios:
Publicar un comentario