Nuevamente
esa emoción tan peculiar,
La manifestación
de una adrenalina visceral,
De un deseo
difícil de propiciar.
El retorno
de lo libidinal,
La corporeización
de mi tan ansiada voluntad,
Más el
destino con descaro se reía,
La germinación
no se dio en la tierra prometida.
Con el
pasar de los días,
La voluntad
se imponía,
El titubeo dio
paso a una convicción,
No había
espacio para la innovación.
Todo quedará
como una incógnita,
Una anécdota
para esas charlas de verano,
Donde uno se
replantea lo pasado,
Cuando se
recorren los caminos,
Que la
historia no ha transitado.
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