viernes, 18 de marzo de 2022

Adultez

Vínculos,

Amores,

Aventuras,

Ja, incluso anécdotas pintorescas,

De esas que comentas con amigos el finde,

Cuando te reís de esos momentos incómodos,

De esas salidas bizarras.

Como ya te dije,

Siento que durante mucho tiempo no quise crecer.

“¿Cómo?”, pensarás,

“¿No era que éste nunca fue Niño en serio?”.

Pero no me refiero a la niñez infantil,

Si me permitís esa incorrecta terminología,

Hablo de la adolescencia,

Esa que quizá no tuve.

El adolescente virgen en mí,

Me pedía conocer más,

Seducir para compensar lo no vivido,

Vivir con sorpresas,

Lo nuevo como estimulante cotidiano.

De hecho,

Por más contradictorio que te parezca,

Nunca proyecte demasiado en ninguna relación,

En Quilmes era un nene extirpado de Capital,

Conviviendo con una adulta que quería tener una casa y una familia,

Mientras yo ni sabía quién era,

Era arrastrado a un mundo,

Que no prentendía ni entendía.

De ahí que al cortar volví a Arcos,

Necesitaba volver al nido,

Para ajustar mis alas y volar,

Porque si algo sabía era que tenía sueños,

Quería descubrirme,

Ver hasta donde podía llegar,

Sexual e intelectualmente,

Quería despertar.

Sin querer queriendo,

Me descubrí nuevamente,

Una vez que entraste a mi vida.

Al contrario de los patrones anteriores,

Sigilosamente me descubrí enamorado,

Planeando una relación a distancia,

En su momento no lo comprendía,

O me resistía a hacerlo,

Estaba dejando atrás mi adolescencia mental,

Estaba dispuesto a entrar en la adultez.

Nunca me gusto mucho esa palabra,

La adultez siempre me pareció una palabra bien burguesa,

Pero las palabras son palabras,

Uno las imbuye del significado que quiere,

Pienso mi adultez no de forma aburrida, convencional, o prudente,

La veo cómo la elección de vivir juntos,

De descubrirnos y acompañarnos,

De sorprendernos,

De dormir y despertarnos juntos,

Seguramente también llegarán los momentos de discutir,

Pero apuesto a que podremos conciliar,

Reparar juntos nuestras diferencias.

Tal como me comentabas cuando pensabas en los pasos para venir,

La movida de ir afuera genera ansiedad,

Todo lo nuevo da miedo,

Me pasa también,

Pero por más de que suene cliché,

La vida no es vida si no es atrevida.

A veces nos veo tan distintos,

A veces nos veo tan parecidos,

Me hace tan bien pensarte,

Aunque espero pronto dejar de usar mi imaginación,

Empezar a vivir con vos esta aventura,

Una que decidiremos cómo y dónde continúa.

Mis días

Todo pasa muy rápido,

Todo pasa muy lento.

A veces,

Los opuestos,

Las contradicciones,

Son la forma mas adecuada,

Para reflejar que sentimos.

Lo que transitamos por dentro,

Es libre,

Nuestra preciada autoconciencia,

Rompe las cadenas que impone la materia.

No obstante,

El mundo nos afecta,

No somos meras ideas,

Somos sentimientos encarnados,

En un cuerpo,

En un espacio,

A veces tan propio,

A veces tan ajeno.

Te siento tan cerca,

Te siento tan lejos,

Futuro, pasado y presente,

Las proyecciones,

Los recuerdos,

Se entremezclan en mi mente,

Me marean,

A veces tan etéreos,

A veces tan concretos.

Centrado en mi,

Centrado en vos,

La dualidad esconde una farsa,

Por más que uno lo intente,

Es difícil tapar el sol con la mano.

Aceptar,

No luchar,

Acaso sea el mejor remedio.

Para mirarte a los ojos,

Debo mirar mis pasos,

Enfocar mi mente,

En esas curiosidades que me apasionan.

Pero es difícil observar las maravillas de la tierra,

Cuando queres contemplar las estrellas del cielo.

Camino hacia Luján,

Sin mapa ni guía,

Pero con fervor,

El de compartir mis días,

Con tu característica sonrisa.

sábado, 2 de octubre de 2021

Juan

Juan caminó por las calles de su mente,

No sabía que hacer,

Pensó en lo que era,

En lo que podía dejar de ser,

En si su accionar podía quebrar su existencia,

Si, en algún momento,

Podría hablarse de un antes y un después.

 

Consideró que seguramente todo esto era un sinsentido.

Él era Juan,

Y esa persona dentro suyo siempre iba a ser Juan,

Pero... ¿Qué significaba eso?

Le parecía tan etérea la idea de Juan,

¿Existía Juan?

 

Todo lo que creía saber de él,

En el fondo,

Partía de sus ideas,

Tal vez también de su impresión sobre los dichos de los demás.


¿Podía ser acaso que él fuera diferente?,

¿Qué tal si su idea de él estaba tan poco anclada en la realidad como los colores?,

Los que creemos que son propiedades de las cosas,

Pero que se deben a esa caprichosa longitud de onda que percibimos.

 

Juan se dijo a sí mismo que los griegos se equivocaron,

No había materia o principio elemental,

Siguiendo a Descartes,

Somos los Sujetos que nos pensamos.

 

De hecho, para Juan eso tenía sentido,

La gente,

Tan parecida la una a la otra,

Actúa distinto porque piensa diferente,

Cree en algún valor o idea,

Y obra en su vida siguiendo ciertos criterios,

Unos que son tan ciertos como falsos,

Porque hay tantas vidas como formas de vivirla.

 

Aunque las ideas también podían ser fugaces,

Siempre lo había sorprendido lo fácil que era auto justificarse,

Basta con darse una explicación razonable,

Y ¡pum!,

Actuamos sin seguir los criterios de validez de alguna norma moral o ética,

Una que hace cinco minutos parecía definirnos.

 

¿Por qué será que la gente acepta algo como verdad?,

¿Se cuestionarán quién son de tanto en tanto?,

¿O podría ser que en realidad somos una amalgama de concepciones contradictorias?,

Que, por más que creamos lo opuesto,

No hay una armónica figura en nuestro rompecabezas,

Sino muchas,

Aunque las piezas no encajen,

Nos constituyen a la vez.

 

Juan se percató que siempre le dio terror la idea vivir como un zombie,

Siguiendo algún guion que alguien escribió,

Porque dicen que adaptarse es humano,

Que en un momento,

Nos vemos tentados a rendirnos,

A dejar de buscar,

Y, al final,

Tal como los cuerpos físicos,

Por la inercia nos dejamos llevar.

 

Juan reflexionó,

¿Qué le aportaba el nihilismo?,

Ese en el vivamente había descendido,

¿Qué hacía ahora?


Tomó conciencia que, aún sin la cohesión que anhelaba,

Con su propia guía contaba.

Respiró profundamente,

A fin de cuentas,

Puede ser que eso sea todo lo que importara.

viernes, 3 de septiembre de 2021

La introducción del cuento

Una noche,

Todo cambió,

Una voz al oído, 

Me susurró,

“¿Te gusta Flor?”,

Una pregunta tan excitante como atemorizante,

Qué peculiar amalgama, ¿no?

Dicha que reviste usualmente a nuestros más profundos anhelos. 


Guiado como un niño,

Subí esas escaleras,

Las que durante años escalé,

Sin percatarme de que un día,

El enrulado destino,

Me conduciría hacia la puerta de al lado,

Hacia una dimensión,

Que no había transitado. 


Fui para atrás,

Me sentí transportado,

A una fila en la madrugada,

Mi primer sábado,

El día que ideé los más remotos escenarios,

Para volar,

Evadir el entorno,

Del que me sentía marginado.  


La puerta y mi corazón,

Latiendo al compás de unos miedos,

Esos que al cuerpo,

Por momentos,

Lo dejan tieso.


Qué crítico momento,

Cuando no se sabe quien gana,

En la lucha de nuestro cuerpo,

Por evitar el padecimiento. 


Vivir,

Es escapar de ese universo,

Donde hacemos equilibrio,

Habitando conocidas paredes,

Un cubículo dentro nuestro,

Mientras deseo aúlla,

Ansía romper el cascarón,

El que con nuestra permisividad,

Nos hemos dejar puesto.


Pienso que cuando un camino empezamos,

No es un prerrequisito saber que hacer, 

Una vez que al horizonte debamos adentrarnos.


Así fue que corrí el telón,

Ingresé al cuarto.

Luego de incontables palabras derramadas,

De inexperta vacilación,

Compartí con vos,

Ese íntimo momento,

El que más adelante,

Nos parece la introducción del cuento. 


Portando una sonrisa interior,

Bajé las escaleras con un júbilo inédito ,

Finalmente brotó el sentimiento,

El que hasta ese entonces,

En mí persona estaba durmiendo. 

viernes, 27 de agosto de 2021

Ese mundo

Aunque en mi memoria,

Ya no exista el recuerdo,

Persiste la sensación,

Sí,

La que me provocaste,

Al entrar al departamento de Arcos. 


Tenías esa mirada,

Simultáneamente pícara y atrevida, 

Que no resulta desapercibida.

No se qué pasó por tu mente ese día,

Me queda la intriga.


Cuando por primer vez,

Esos ojos verdes en mí se posaron, 

Por un momento,

Me obnubilaron,

Nunca del todo se marcharon, 

¿Qué puede más que una mirada, no Melina?


Las tribulaciones,

Que ocupaban mi mente,

Solían opacarse en el lienzo,

Cuando distintivamente aparecías.


Disfrutaba esos eventuales encuentros, 

Afilados y seductores,

En los que pretendía esconder mi vacilación,

La que provoca ese mundo,

Que te intriga e intimida,

En el que con placer, 

Te internarías. 


De la forma más inverosímil, 

Surgió una birra,

La tinta,

Escribió las páginas,

De ese momento,

Qué mi deseo perseguía. 


Unas vez dejados atrás, 

Esos juegos preliminares,

Me sentí dichoso,

Entre sábanas,

Vinos y música,

Cartas tiradas a la medianoche, 

Por un instante,

Vislumbré ese mundo,

Que siempre quise haber descubierto,

El que tu persona indicada,

Habitará por más tiempo.

jueves, 26 de agosto de 2021

La trampa

A veces me interrogo,
¿De qué somos capaces?
Nosotros los seres humanos,

Dioses de la creación. 


El relato que nos contamos,

Sea quizás la más trampa más nefasta, 

Las parábolas son lindas de escuchar,

Más sus corolarios difíciles de aplicar. 


Allí, dónde el deseo florece fervientemente, 

El torrente que lo alimenta,

Disminuye el crepitar de los valores,

Sostenidos para el afuera,

Relativizados para el adentro. 


Los privilegios que no se cuestionan,

Se gozan,

Mientras tanto,

Otros observan una fiesta, 

Oyen el tintinear de los copas, 

Habitando en un lugar, 

Donde sus sueños se marchitan. 


¿Será que hay que adaptarse?

El mundo es así, nos dicen unos,

¿Será que hay que pagar el precio?

Ya llegara el momento y entenderás, expresan otros. 


Aunque en el cénit,

El Sol no permita vislumbrar el cielo,

Los demás cuerpos celestes se encuentran allí,

Somos nosotros,

Quienes cegados,

Los olvidamos. 

martes, 15 de junio de 2021

Noventa

¿Cómo describirte?

¿Cómo acaso describirnos?

Se me viene a la mente,

Que tal como un caleidoscopio,

El cual pintorescamente combina una miríada de atributos,

Para el afuera,

Somos inherentemente percibidos de forma fragmentada.

 

En mi caso,

Cuando ahora venís a mi memoria,

Te imagino yendo a La Plata,

Sentada en el Ferrocarril Roca,

En tu larga travesía hacia abogacía,

Durante esas épocas,

En las que el blanco y negro,

Era la moneda usual.

 

La fortaleza de tus ojos,

Así como la de tu por momentos inescrutable rostro,

Me hace imposible no pensar,

Que hubiera sido de vos,

O, mejor dicho,

Qué hubieras hecho de vos,

Si no hubieras nacido en un mundo en que una falda,

Coartaba esa libertad,

De ir tras propias pasiones,

La potestad de no aceptar realidades indeseadas.

 

Vos seguro te cruzaste mucha gente,

Si has recorrido muchos países,

Y asistido a numerosas reuniones sociales,

De esas aburridas,

En las que se dice lo correcto,

Que lo que importa es el bulto del costado derecho del pantalón,

O suele imperar cierta cortesía burguesa,

Esa que de lejos revuelve el estómago.

 

Por eso mismo,

Sé que estas al tanto de lo que digo,

De que hay gente que pasa por ahí,

Sin dejar rastro,

Seres sin voz y sin nombre,

No sé si alguna vez te habrán hecho seguir ese juego,

Más la Dora Puscar que conocí,

Tendió a gozar de un desparpajo,

Que escapó de dichas costumbres,

Así como a esos desdeñosos prejuicios,

Los que suelen dejar atrás a las generaciones que nos preceden.

 

Pero acá,

De todas formas,

No importa tu notoriedad entre las multitudes,

Ni tampoco la objetividad, por si acaso,

Sería ridículo imponérmela,

No habrá jamás alguien como vos en mi vida,

Ese ser humano que combine en sí mismo,

El rol de confidente,

Y que brinde esa seguridad,

Semejante a la de un pichón en un nido,

En el que uno se siente confortablemente a gusto.

 

Por todo eso,

Así como gracias a esa famosa palmada,

Que en ese verano lejano,

Impidió que un caracol me saque el aliento,

A falta de un sentido abrazo,

Te entrego en persona este breve texto,

Para desearte un muy feliz día.

Felices Noventa 😊